Domingo, 13 Ago 2006
“La lucharon hasta el último, pero se iban muriendo de a uno”
El windsurfista Felipe Lamanuzzi cuenta cómo intentó evitar la peor tragedia de Cuesta del Viento.

Arriba, las lanchas de Bomberos y de la SubsecretarÃa de Deportes dando por terminada la jornada de búsqueda, ayer. Abajo a la izquierda, la tabla a la que se aferraron durante más de una hora los pescadores. Al centro, el rastrillaje en la costa, de GendarmerÃa. A la derecha, policÃas de Bomberos en uno de los tantos recorridos por el agua en busca de los cuerpos
Felipe Lamanuzzi y su amigo Nicolás Gallardo habÃan estado toda la mañana del domingo viendo el campeonato de pesca con un potente largavistas. Y ya las primeras escenas del dique Cuesta del Viento empezaron a devolverle a Felipe señales de alarma: Porque veÃa pescadores en pequeñas lanchas, porque muchos de los competidores no tenÃan chalecos salvavidas; porque -pensaba- las sorpresivas y violentas ráfagas de viento con esas condiciones podÃan causar estragos. Por eso cuando percibió la primera punta del viento Zonda se disparó hacia la costa. Preguntó, le dijeron que faltaban dos embarcaciones, volvió a su comercio “Puerto de Palos” se puso su traje térmico y salió con su tabla. Volvió a preguntar, le informaron que una embarcación habÃa regresado, pero que faltaba otra. Entonces apuntó en la misma dirección del viento y tres minutos después se topó con un cuadro estremecedor: Un hombre sujetado a la proa de una lancha que ya se hundÃa, y cuatro más flotando alrededor. Como antes, Felipe reconoció por enésima vez la vieja cara del terror en esos hombres. Y en segundos se embarcó en una de las misiones más difÃciles de su vida: tratar de arrimarlos con su tabla hasta la lejana costa, cerca del paredón.
Primero los hizo aferrarse a ambos costados de su tabla, les sacó las zapatillas y todo lo que pudiera generarles peso. Les gritó una y otra vez que debÃan moverse, por el frÃo, siempre, que siguieran la dirección del viento. A más de uno le dio un cachetazo para que reaccionara. Quiso montar la tabla y elevar su vela pero a los primeros intentos el viento la aplastaba violentamente contra el agua. Y de nuevo a empezar. Asà durante más de una hora, hasta que las fuerzas empezaron a abandonar a los pescadores.
“Desde que los vi todos estaban shockeados, con ataques de pánico y ahà empecé a alentarlos, a darles esperanzas … si no lo hacÃa se ahogaban todos en cinco minutos. Les saqué las zapatillas y lo que les pudiera hacer peso para que no se hundieran y se movieron, estuvimos asà más de una hora y la lucharon hasta el último, pero se iban ahogando en la tabla, se iban muriendo de a uno”, dijo ayer Felipe.
Recién cuando faltaban entre 70 y 100 metros para llegar hasta la zona del paredón, apareció una lancha del departamento naútico de la SubsecretarÃa de Deportes y subieron a Felipe y al hombre que todavÃa llevaba vivo en su tabla (Leonardo Mauricio Semeraro) a él le sacaron la ropa y le dieron calor y lo mandaron al hospital. Luego volvieron por otro de los que habÃa quedado flotando, pero nada pudieron hacer.
Eran como las cuatro de la tarde y ahà empezaba a escribirse la mayor desgracia en aguas del dique Cuesta del Viento, en Rodeo, Iglesia. Porque esa persona que hallaron muerta (Marcelo Maffezzini) serÃa el peor presagio de la jornada: Los otros tres pescadores no volvieron a aparecer. Son el agenciero de autos Miguel Angel Muro (42), su hijo mayor Alejandro (16) y un empleado de su comercio frente a la terminal de ómnibus, Pablo Andrés MartÃn.
“Fue una situación muy fea, pero mi prioridad fue siempre tratar de llevarlos hasta la costa”, aseguró Felipe, un joven de 36 años, casado y padre de dos chicos, alguien que vive “por y para el agua”. Se afincó en el perilago del Cuesta del Viento hace 7 años y en más de una ocasión su habilidad en el windsurf resultó clave para salvar vidas. Pero Felipe navegó además -dijo- en otras aguas del paÃs y del mundo, como Europa y Estados Unidos, y en más de una ocasión se cruzó con la muerte.
“Son desgracias del agua”, asegura ahora, todo adolorido. También filtra una crÃtica: “Acá hay responsabilidades compartidas de todos”, afirma. El tema de la tragedia ya provoca polémicas.
Apenas se conoció la desgracia, los organizadores del torneo de pesca de pejerrey dejaron en claro que todos sabÃan la regla de que el campeonato terminaba a las 13. Y que no tenÃan el poder para obligar a nadie a salir del agua. Muro, en su lancha nueva, habrÃa decidido quedarse un poco más, sin imaginar que le esperaba lo peor.
Fuente: Diario de Cuyo



Noviembre 4th, 2007 at 18:43
Bueno lo que paso es muy feo no?, a mi me dolio mucho tambien traer esta noticia tan fea pero bueno hay que seguir la vida, y no hay otra, sabemos que ellos siempre estaran y estan en nuestros corazones por siempre….
Mayo 16th, 2008 at 11:18
FELIPE SOS UN GRANDE EN TODO, HASTA PRA HACER DOS HIJOS BELLOS COMO LOS QUE TENÉS . TE QUIERO BESOS , CARIÑOS A PALITO FRANCO Y FLIA . MYRIAM PEÑA
Mayo 14th, 2009 at 21:55
bueno0 che la verdad que lo q paso es muy fuerte para mi ya que mañana me voy a pescar para alla bue mucha suerte para toda la flia
Mayo 23rd, 2009 at 21:07
si la verdad es que eso fue muy difisil de creerlo en el momento … el fallecido era mi parton el marcelo muy pero muy buena persona yo lo conosi cuando tenia unos 19 ,20 años yo estube en el momento cuando le digo el hermano que se quedara ,ese dia estabamos, su hermano, su parde su ,tio y dos mas,
el me acuerdo que ya tenia el jep listo para terminar de armarlo me acuerdo que en el motor se gasto algo de $5000 en hacerle el motor nuevo..beuno mejor no cuento mas por que me pone re mal esto…no se dan una idea de como se lo estraña