Sábado, 5 Ago 2006
ITINERARIOS: SANTA FE
Sobre la ribera del Paraná
Entre la capital y Reconquista, el Corredor TurÃstico propone confortables alojamientos y pesca garantizada.
Los viejos de por acá decÃan que a la hora de la siesta, a los chicos que no dormÃan, se les aparecÃa el basilisco, bicho tremendo, mezcla de vÃbora con gallina que mataba mirando fijo. Pero el cuento nunca conseguÃa apaciguar a los chicos. Mejor resultado da en estos dÃas que pesquen mojarritas en un muelle flotante a orillas del rÃo, jueguen en una casita en un árbol o correteen por un laberinto hecho de pinos, como hace Harry Potter. Claro que para estar realmente tranquilos ante tanta libertad, la seguridad de los chicos debe estar asegurada… Lo está, en los complejos de cabañas que acompañan la costa del Paraná en el Corredor TurÃstico de la ruta 1, de 300 km entre la ciudad de Santa Fe y Reconquista. Una antigua ribera en la que fueron surgiendo San Javier, Helvecia, Romang, Cayastá, Alejandra y otros pueblos que cifran el Litoral.
Los chicos están entretenidos, y mucho más los maridos, apasionados por ir a pescar en los botes que navegan guÃas baqueanos, hijos y nietos de baqueanos también. Los hombres llegan al lugar con la fantasÃa encendida. Uno escuchó casualmente que un dorado saltó un metro fuera del agua y atrapó una garza. Otro llega haciendo estrategias para que no se le escape la crÃa de un surubÃ. Un pez que, según le han contado, deja arrastrar sus 20, 30 ó 50 kilos hasta el bote, y cuando parece entregado desaparece en el fondo como un submarino de guerra.
Navegan los hombres juntos por el rÃo San Javier o por alguno de los cientos de arroyitos o pequeñas lagunas que se forman en este conglomerado de islas. Frente a la costa santafesina se alarga una faja de islas de hasta 40 kilómetros de ancho. Se trata de un territorio dominado por el agua que ofrece a los pescadores reparo, tranquilidad y una superabundancia de la naturaleza litoraleña durante todo el año.
Va la canoa flotando, y el espÃritu del pescador se hace diáfano, mientras sus manos sienten la caña, la tanza y el reel, y sus ojos ven los gallitos de agua caminando con sus gigantescas patas sobre los camalotes que revientan de verdor. También observan un ceibo quemado en el que asoman brotes nuevos, una cigüeña gigante, una boga que dispara en el agua como una navaja, y las enredaderas que caen como cataratas tropicales desde lo más alto de las copas de los árboles hasta lamer el agua marrón del rÃo. “Este arroyo es el ChinchulÃn”, dice el guÃa, con la naturalidad con que cualquier hombre de ciudad nombra una calle céntrica. Mientra tanto, una elegante garza blanca levanta vuelo allà nomás, adelante.
Tesoros culturales
El trabajo fuerte para convertir la costa del centro de Santa Fe en destino turÃstico comenzó hace dos años. Incipiente, el Corredor TurÃstico ya es concurrido por santafesinos de toda la provincia, atrae a cordobeses y es visitado por porteños.
El atractivo cultural más fuerte de la zona es “Santa Fe la Vieja”, sitio arqueológico del asentamiento en el que estuvo la ciudad de Santa Fe desde su fundación en 1573 hasta 1660, fecha en la que fue trasladada a su emplazamiento actual.
En el área que puede visitarse se ubican el remanente de la Plaza de Armas; las iglesias conventuales de San Francisco, Santo Domingo y La Merced; el Cabildo y viviendas como la de Cristóbal de Garay, nieto de Don Juan el Fundador.
La región es generosa para la caza de pato con señuelos en arrozales o en lagunas naturales de las islas, de tórtola en los montes o en sembradÃos después de la cosecha, y de perdiz en los inmensos pastizales. Hay inversiones europeas focalizadas en hospedajes y servicios para extranjeros, que se fanatizan con este rincón del mundo.
Imán de pescadores

Para seducir pescadores extranjeros la oferta es “trucha en la Patagonia, dorado en el Litoral”. Mientras, la caza y, especialmente, la pesca, atraen cada vez más al turismo local. Los santafesinos van a Córdoba por las sierras y los cordobeses van a pescar a la costa del Corredor TurÃstico.
Es asà como se multiplican los emprendimientos para recibir a estos visitantes, además de los numerosos hoteles situados en las ciudades de Santa Fe y Reconquista, hay 1.500 plazas en el Corredor TurÃstico. En las cabañas Cayastá los visitantes cabalgan, juegan al fútbol, se bañan en la piscina o, simplemente, descansan entre los ceibos, los sauces y los laureles.
Los hombres, por supuesto, pescan: buscan el dorado, uno de los peces más bravos del mundo y un tesoro para el pescador deportivo.
Sin embargo, el guÃa les ha deslizado un secreto valioso. Según cuenta, el poco conocido pirá pitá es aún más bravo que el dorado, y el chafalote es tan feroz y acrobático que se extinguirÃa de un dÃa para el otro si todos los pescadores se enteraran de su existencia.
Al regreso de una exitosa jornada de pesca, se asará el pescado en la parrilla de la cabaña, adobándolo con las especias que se encuentran en una huerta dispuesta con ese propósito.
También Paso del Tigre tiene cabañas separadas y servicios similares, modernos y dispuestos con mucho cuidado para atender a los turistas. Recientemente inaugurado, todo está pensado para que los hijos del pescador se encuentren felizmente entretenidos, mientras que el padre permanezca absorto pescando. A su vez, madres y esposas disfrutan del descanso celestial de dormir la siesta arrulladas por el canto de los pájaros.
Fuente: Diario Clarin



Agosto 5th, 2006 at 14:22
Estamos buscando algún lugar bueno cerca de Paysandú -Uruguay, pero en el rÃo paraná, cual recomiendan. He visitado Paso de la Patria pero no queremos viajar tanto.
Gracias.
Agosto 30th, 2006 at 18:12
Traigo la remenbranza de los viejos tiempos sobre la cancha litoraleña, por aquel contexto cronológico, el cual ahora es solo un recuerdo. El salir de temprano de la casa, junto a mi abuelo y viajar con neblina unos cuantos kilómetros, hasta la entrada del arroyo San Javier, a la altura de Romang (Santa Fe). Bajar la lancha y arrojar todos los equipos de camping los cuales eran necesarios para pasar unos dÃas en plena naturaleza. Salir al ruido de un Motorcito “Yumpa”, y hacer frente a esos enmarañados brazos del San Javier y sentir que sos insignificante al ver la magestuosidad de esa tierra. El respirar aire puro, no viciado por la contaminación y el smog de la ciudad, el pleno verde de las alfrombras de camalotes que se resisten al paso del rio, el bigúa, la garza, la nutria, el contacto puro con la belleza de nuestra tierra, no tiene precio. El tirar la linea del aparejo en un remanso, consejo de mi abuelo, viejo pescador “ducho” el cúal conocia esos lugares como la palma de su mano. Sentir que un viejo Súrubi me saludaba tirando de la punta de mi caña la linea y ver el extruendo que producia un indomable dorado sobre la tranquila laguna formada al costado del rio al ponerse el sol en un dorado atardecer de los dias de Enero. Todos esos recuerdo se lo debo a Arturo Ramón Bleise “El nono”, como le decimos. Este AGRADECIMIENTO ES PARA ÉL, que me enseño todo sobre la pesca, esté hermoso deporte que podemos todavia en la Argentina disfrutar. GRACIAS ABU.!!!!!. Tu nieto Nel.